Nieve Polvo el Día D de un año Bisiesto

La temporada se estaba haciendo bastante dura. Pocos kilómetros abiertos en nuestra estación, pistas cogidas con alfileres. Mucho viento. En nuestra visita a las Alpes, aunque disfrutamos de un tiempo excelente, no fue posible catar nada de nieve polvo, ni fuera pistas.Nieve Polvo el Día D de un año Bisiesto

Y a esto, ya casi que nos encontramos en el mes de Marzo sin una nevada en condiciones, cuando por fin los últimos días de Febrero nos regala un generoso manto blanco de más de 50 cms. El esperado día no podía ser otro que un 29 de Febrero. Este extraordinario día que sólo se da cada cuatro años. No podía ser de otra manera en un año con extraordinarias condiciones como este bisiesto.

Bien temprano nos presentamos en la estación para evitar la marabunta de domingueros ávidos de pisar por primera vez la nieve en sus vidas, y del resto de esquiadores y snowboarders, que tras dos días de nevadas y poca visibilidad, sólo disponían de esa jornada para disfrutar de un día en condiciones.

La previsión no era del todo buena, pero los días buenos son para los valientes, y para poder disfrutarlos hay que estar allí. Desde la autovía se apreciaba todo el cielo despejado excepto el pico del Veleta que estaba siendo abducido por una enorme nube lenticular que se quedo ahí hasta eso de las 12:30. Antes de que cerrara demasiado el cielo, pudimos realizar tres bajadas épicas, con una visibilidad aceptable y poder catar, por fin, la nieve polvo y los fueras pistas de alrededores de Granados.

Pasado el medio día, las nubes se fueron y fue el momento del climax. Aun quedaban muchos fuera pista prácticamente inmaculados o con pocas huellas. Toda la zona de Parador y Aguila era una delicia.Nieve Polvo el Día D de un año Bisiesto

Nieve Polvo el Día D de un año Bisiesto
Nieve Polvo el Día D de un año Bisiesto

A pesar del fuerte viento, pudimos disfrutar como enanos trillando todo lo que se ponía ante nuestros ojos, hasta que ya las piernas no pudieron más. Lo único negativo, es que nuestras tablas tuvieron que pagar un peaje al deslizarse por esta fina capa de arroz helado. Bonitos recuerdos en forma de picotazos y rayones, pero bueno, nada que el cofix y el metal grip no puedan solucionar.

Quedamos a la espera de un nuevo paquetón. ¿Cuando crees tu que caerá?

Buenas huellas!